La inversión en neurotecnologías —aquellas técnicas dirigidas a monitorizar, intervenir en o, incluso, fusionarse con el sistema nervioso — ha experimentado un enorme crecimiento en los últimos años. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, el mercado global de interfaces cerebro–computadora (BCIs: brain–computer interfaces) alcanzó los 1.740 millones de dólares en el año 2022, y se prevé que llegue a los 6.200 millones de dólares en 2030. Uno de los principales motivos del